• 342
  • 0

El cáñamo ha sido durante mucho tiempo víctima de mitos que contribuyeron a su prohibición en muchos países. Los tiempos están cambiando, pero algunos de estos mitos permanecen y lo seguirán haciendo si no empezamos a educarnos para que esta industria se desarrolle de la mejor manera en nuestro país.

Por eso, es importante difundir el mensaje, dejar de perpetuar el tema como un tabú y empezar a conversar de esto, así que, si tienes confusiones como todos las hemos tenido al inicio, o si conoces a alguien que aún se encuentra mal informado, lo siguiente puede ser de utilidad:

Mito #1: El cáñamo y la “marihuana” son lo mismo.

Ambas plantas son miembros de la familia del cannabis, pero no son exactamente la misma. La diferencia pasa por una cuestión genética, pero para quienes no somos expertos en esa área, bastaría con decir que la mayor diferencia es la presencia de THC y CBD, dos de los más 110 cannabinoides presentes en éstas.

Mientras que la “marihuana” tiene altos niveles de THC, y variables de CBD, el cáñamo tiene altos niveles de CBD y muy bajos de THC, por lo general inferiores al 1%. Ya cuando se cultivan es más fácil su diferenciación.

La mejor manera de entender esta diferencia es con una analogía entre el maíz y el maíz dulce, ambas del género Zea Mays, y difícil de distinguir por quien no tenga mayores conocimientos agrícolas. Al igual que el cáñamo y la “marihuana” provienen de la misma familia, pero con diferencias remarcables que en su caso apuntan a un distinto sabor.

Mito #2: La marihuana es cannabis femenina y el cáñamo es masculino.

He escuchado este comentario varias veces, y está muy equivocado. La realidad es que ambas plantas son genéticamente diferentes como ya se ha explicado. En ambas variedades encontraremos plantas masculinas y femeninas, pero el sexo de estas no tiene nada que ver con su diferenciación.

El sexo de la planta se torna relevante únicamente para su siembra, pues dependerá del objetivo del cultivo la elección de uno u otro.

Mito #3: El cáñamo industrial puede usarse como droga recreativa

No, es humanamente imposible. Una persona pudiera tratar de fumar cantidades industriales de cáñamo, y simplemente terminaría agotado por el esfuerzo y frustrado, pues el nivel de THC (el componente psicoactivo del cannabis) generalmente está por debajo del 0,5% en el cáñamo cultivado y no supera el 1%.

Mito #4: Se pueden ocultar cultivos de marihuana en los campos de cáñamo.

Nadie que quiera obtener réditos de uno u otro cultivo lo haría, pues la polinización cruzada entre el cáñamo y la marihuana afecta negativamente el nivel de THC de las plantas de marihuana. Es decir, si alguien quisiera ocultar un sembrío ilegal dentro del autorizado, se frustraría al descubrir que ni uno ni otro prosperará.

Adicionalmente, el cáñamo se cultiva de manera bastante diferente, ya que se siembra muy cerca (a una distancia de 4 a 5 pulgadas), mientras que la marihuana necesita bastante espacio en un cultivo al aire libre (a una distancia de 4 a 5 pies). Así mismo, por lo general el cáñamo crece alto y delgado, mientras que la marihuana medicinal es más una estructura similar a un arbusto. En consecuencia, sería muy fácil distinguirlo desde el aire.

Mito #5: Se puede extraer THC del cáñamo para uso recreativo.

Sabiendo que los niveles de THC en el cáñamo son muy bajos, no valdría la pena hacerlo, pues se necesita de equipo especializado y costoso, por lo que no es una idea atractiva desde el punto de vista económico. Así que no debe ser una preocupación para los más conservadores.

Mito #6: El CBD es adictivo.

Si bien el cáñamo es bajo en THC, puede ser alto en cannabidiol (CBD), un cannabinoide que se persigue por sus beneficios terapéuticos. El cannabidiol no tiene efectos “intoxicantes” y, por lo tanto, tiene un valor cero para uso recreativo y abuso. No existe literatura científica alguna que incluso sugiera que el uso de CBD es potencialmente adictivo.

Mito #7: Aunque el cáñamo sea bajo en THC, igual es “peligroso”.

Típico argumento final en toda discusión alrededor del cáñamo. Afirmar aquello es como decir que el tomate es un peligro. ¿Por qué esa analogía? Pues el tomate y el tabaco son de la misma familia, las solanáceas, y sí, el tomate tiene nicotina en proporciones marginales por supuesto que no son suficientes para crear los efectos del tabaco. Algo similar al caso del THC presente de manera marginal en las plantas de cáñamo, insuficiente para producir los efectos que produce en cantidades mayores. La analogía es meramente ilustrativa, no pretende poner al tabaco y al cannabis en la misma situación.

José Antonio Dávalos

Add Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *